PERSONAL LIFE

«EL PRIMER CONTRATO»


MADONNA FIRMA SU PRIMER CONTRATO DISCOGRÁFICO IMPORTANTE QUE LA LLEVARIA A LA FAMA


ABRIL 1982 – New York; USA

Entre fines de 1981 y comienzos de 1982, New York estaba plagado de jóvenes artistas que habían invadido la ciudad con aquella bohemia revolucionaria y alegre. Era una época en donde en un club podías hacerte amigo de Andy Warhol o de Keith Haring, quienes estaban recién surgiendo en el mundo del arte moderno y que de hecho, más tarde, formaron parte del círculo íntimo de Madonna. Otros nombres conocidos en el ambiente eran Chris «Blaze» Ellis o Jean Michel Basquiat, (con quien Madonna vivió un corto romance), Michael Stwart, Lenny McGurr, todos artistas callejeros que luego se convirtieron en íconos del arte urbano.


Madonna y sus amigos eran el tipo de gente que quieres en tu local» (Vito Bruno dueño de «The Roxy»)



La época del disco había quedado muy atrás y el rock-punk no se había desarrollado demasiado, al menos no tanto como en otro lugares como Londres o Alemania. En New York la onda era diferente, era una jungla de estilos, una mezcla de talentos y energías que hacían de aquella ciudad el escenario ecléctico ideal para el surgimiento de nuevos artistas. Madonna por supuesto que formaba parte de esta movida. Tenía su grupo de amigos inseparables entre los que se encontraban Debi Mazar, Erica Bell, Bagens Rilez y quien sería uno de sus mejores amigos durante esa época, el artista plástico Martin Burgoyne.  Esta banda dominaba cada lugar apenas llegaba. Tomaban por asalto la pista de baile y no había más remedio que hacer espacio y ademirarlos hipnotizados. Ahí, en el centro del club donde todos la observaban bailar, Madonna era la estrella. “Madonna y sus amigos eran el tipo de gente que quieres en tu local” recuerda Vito Bruno, gerente de “The Roxi”.

Martin Burgoyne, Jean-Michel Basquiat y Madonna en el «Mugg Club»

Llamaban la atención, eran modernos vanguardistas y con personalidad de sobra. Imponían estilo en cuanto al baile y en cuanto a la moda. Sin quererlo y sin darse cuenta, estos jóvenes se habían convertido en referentes de una generación. Sin embargo, la carrera de Madonna seguía sin despegar. Luego de las noches de fiesta, la muchacha se pasaba las mañanas enteras telefoneando a productores musicales y componiendo canciones. Nunca se descontrolaba tanto por las noches como para no poder trabajar a la mañana siguiente. Madonna siempre estaba en control de la situación y esto fue algo que la caracterizó por el resto de su carrera.

Para marzo de 1982 Madonna ya se había separado por completo de Camille Barbone y había comenzado a trabajar nuevamente con Stephen Bray (quien para ese entonces estaba formando parte de «The Breakfast Club» junto a los hermanos Gilroy). Ambos habían compuesto un puñado de canciones nuevas que podrían perfectamente ser de interés para cualquier compañía discográfica: «Ain’t no big deal»; «Burning up» (una nueva versión ya que hay una anterior que fue presentada a Camille Barbone); «Crimes of passion»; «Don’t you know»; «Everybody»; «Laugh to keep from crying» y «Stay». Finalmente y con la ayuda de algunos músicos que había conocido en este último año, pudo grabar y finalizar su demo. Comenzó entonces el peregrinar de Madonna por todos los clubes y discotecas de moda ofreciendo su demo a los Djs, pero no obtenía buenos resultados, la promoción había resultado ser más difícil de lo que imaginaba. El demo iba con Madonna donde quiera que vaya, la joven estaba dispuesta a hacer escuchar su música a quien estuviera dispuesto a ayudarla a triunfar.

El famoso demo de Madonna, era un casette que contenía cuatro canciones: “Everybody”, “Ain’t no big deal”, “Burning up” y una cuarta canción desconocida pero que se dice que es la versión primitiva de “Stay” (que luego se incluiría en el disco “Like a Virgin” de 1984). Para ese entonces, el lugar de moda era «Dancetería» una inmensa discoteca de cuatro pisos ubicada en el N° 30 de la calle 21 Oeste. Allí tocaban todos los días y en turnos rotativos los mejores Djs de la ciudad y los viernes y sábados por la noche era el punto de reunión de todos aquellos que querían ver y ser vistos. El Dj estrella del lugar era Mark Kamins, quien también trabaja como caza-talentos para la compañía «Island Records» de Chris Blackwell. Un sábado de abril de 1982, Madonna quien era habitué de «Dancetería», se acerca a la cabina donde Kamins estaba pasando música y le entrega su demo. Kamins no se mostró demasiado entusiasmado con el asunto y dejó la cinta para escucharla otro día. Madonna se marchó un poco ofuscada por la situación pero el sábado siguiente volvió al ataque. Interpeló al Dj para que pusiera su demo y lo probara en la pista de baile.

Madonna circa 1982

Kamins, que ya había escuchado el demo en su casa y había quedado algo intrigado con una simple pero pegadiza canción llamada “Everybody”, decidió pasar la canción esa noche y resultó ser un éxito en la pista. El Dj notaba el potencial de Madonna y se había decidido ayudar a esta joven a ser una estrella; venía en ella algo profundamente especial; su intuición no lo engañaría. Kamins comienza a presentar el demo en diferentes discográficas, iniciando por «Island Records» donde él trabajaba, sin embargo la respuesta era siempre la misma: “hay potencial pero le falta algo”. Como última opción, decide hablar con Michael Rosenblatt, quien era director de A&R de la Sire Records, una disquera dependiente de Warner Music quien estaba interesada en comprar nuevos artistas para la compañía. Rosenblatt quedó impactado; no tanto con el tema musical, sino con la actitud de Madonna al conocerla. Él tenía experiencia en reconocer talentos y vio un gran potencial explotable en esta nueva “artista” aún desconocida.

El mismo Rosenblatt recuerda: “Mark Kanins me dijo que tenía a esta chica con un demo y que intentaba pasarla en la pista de baile. El no pasaba demos en el club pero me dijo que la joven esta increíble, así que debía echarle un ojo. Nosotros habíamos firmado con un nuevo grupo llamado Wham!. Un sábado a la noche me encontraba en el segundo piso de Dancetería, junto a George Michael y Andrew Redgeley y veo a una chica que cruza la pista para subir a la cabina de Dj…Supuse que era la joven de la que Kamins me había comentado. Así que subí donde estaban ellos, me presenté y comenzamos a hablar. Ella vino el lunes siguiente y me hizo escuchar el demo. La canción no era increíble; pero esta chica sentada en mi oficina era radiante. Le pregunte: ¿Qué estás buscando?, siempre pregunto eso, y la respuesta equivocada es, “Quiero mostrar mi arte” porque esto es un negocio…y Madonna me respondió: “Quiero dominar el mundo”, con esa respuesta el paso siguiente era firmar su contrato”.

Madonna cerca del final de 1982

«La canción no era increíble; pero esta chica sentada en mi oficina era radiante. Le pregunte: ¿Qué estás buscando? …y Madonna me respondió: ‘Quiero dominar el mundo’, con esa respuesta el paso siguiente era firmar su contrato”. (Michael Rosenblatt)


Rosenblatt  le ofreció a Madonna un contrato por U$S15000 por adelantado por dos sencillos 12”, más U$S1000 en regalías por cada canción que ella escribiera; además de la posibilidad de grabar un LP según el éxtio obtenido y se dispuso a presentarla a Seymour Stein, director de la discográfica. La leyenda cuenta que Madonna conoció a Stein cuando éste se encontraba hospitalizado por una afección cardíaca y es allí cuando se decide contratarla para Sire. La historia es un poco verdadera, salvo que esta situación se dió luego de que se lanzara el primer single «Everybody» y ver el éxito moderado que había tenido. Recién allí, Stein recibe a Madonna en el hospital y decide ampliar su contrato.

Madonna estaba más que feliz, al fin su sueño se estaba haciendo realidad: una discográfica «grande» se había fijado en ella y había confiado en su talento y también estaba Mark Kamins, quien había movido cielo y tierra para que eso sucediera. Luego de que el demo fuera evaluado por Michael Rosenblatt de la Sire Records, se escogieron dos canciones que formarían el primer sencillo: “Ain’t no Big Deal” como cara A y “Everybody” como cara B.  Ahora quedaba decidir quien sería el productor musical que llevaría a cabo el proyecto. Lo lógico hubiera sido que fuese Stephen Bray, ya que había sido él quien colaboró con Madonna tanto para la composición del tema como para la grabación del demo. Sin embargo, Mark Kamins, no estaba dispuesto a dejar que eso sucediera. Si bien Bray había ayudado a la creación del demo, fue Kamins, quien había escuchado la canción, la había pasado en su club y se había puesto en contacto con los ejecutivos musicales para promocionar a Madonna. Sin Kamins, la joven nunca hubiera tenido acceso a la Sire y nunca hubiera llegado a firmar el contrato. Así, que estaba casi más que decidido que sería él, quien produciría la canción. Madonna no tenía demasiada opción y el resultado fue una nueva pelea y ruptura con Bray. Para compensar la situación, Madonna entrega todos los derechos de los temas que había compuesto con Bray hasta entonces, incluido “Ain’t no big deal”; fue por esto que Stephen Bray pudo lanzar su disco independiente “Pre-Madonna” en 1997 con todas estas canciones y demos sin la autorización de la cantante.



1 comment on “«EL PRIMER CONTRATO»

  1. Pingback: BIO: “NOCHES DE BOHEMIA” – THE M MAGAZINE

Los comentarios están cerrados.