MADONNA Y DAN GILROY QUIEN DESPERÓ EN MADONNA EL INTERÉS POR LA MÚSICA
1979-1980
Dan Gilroy, un agradable, algo desprolijo músico/compositor/comediante cuyo vestuario de sombreros viejos y holgados sacos estaba en total sintónica con el extraño look de Madonna. No fue amor a primera vista. Ella encontraba a Gilroy “brusco” y él a ella, “deprimente”. Madonna y Dan Gilroy se conocieron en una fiesta a principios de 1979. Por entonces, Madonna estaba saliendo con el artista de grafitis Norris Burroughs. La relación entre Madonna y Norris ya venía decayendo cuando Dan se cruza en la vida de la joven. Según comentan no hubo un flechazo inmediato pero hubo algo en la actitud y los looks de ambos que causó una atracción mutua. Al poco tiempo, Madonna termina su relación con Burroughs y comienza un apasionado romance con Dan. “Estuvimos juntos esa noche y ella me llamó a la mañana siguiente y me dijo: ‘Vamos a The Cloisters’. Así que tomamos un autbús hasta allí”, contó Gilroy a «The Post».
Gilroy llevaba su cámara consigo y Madonna resultó ser un modelo a seguir. “Hizo todo tipo de cosas divertidas”, recordó sobre su primera cita, que quedó plasmada en aquellas fotografías. “Fingió rezarle a una estatua, se puso en fila detrás de un grupo de monjas, se tumbó en el asiento del autobús y pateó con las piernas en el aire. Quería hacerse notar y era muy expresiva. De hecho, después de que lo hizo, Madonna me dijo: ‘Solía pasar todo mi tiempo tratando de que me notaran. Ahora paso todo mi tiempo escondiéndome’”.
La relación entre ambos podríamos dividirla en dos períodos, uno, al inicio cuando recién se conocieron aproximadamente en abril de 1979. En esta etapa comenzaron a salir, tenía mucha atracción física y la idea de que Dan formara parte de un grupo musical («The Breakfast Club» que tenía con su hermano Ed) atraía mucho a Madonna. Gilroy se había entusiasmado demasiado con la relación y sobre todo con la idea de formar a Madonna desde el punto de vista musical ya que había comenzado a enseñarle a tocar instrumentos; sin embargo, algo puso un freno en la relación ya que para mayo de 1979, Madonna recibe un ofrecimiento de dos productores franceses para trabajar junto al éxito pop europeo Patrick Hernandez. Fue así como Madonna, a pesar de los pedidos de Dan para que se quedara en New York y siguieran la relación, sin dudarlo decide marcharse a probar suerte en París.
“Debo probar suerte, Dan, debo marcharme y si eso me convierte en una perra, pues bien, lo soy”. Madonna
Se dice que Dan le pedía que lo pensara, que en aquel país nunca tendría la posibilidad de ser estrella. Tuvieron una fuerte discusión mientras ella armaba su equipaje. El joven le recriminaba que estaba abandonando sus sueños de ser bailarina a lo que ella respondió: “¿Cuando fue la última vez que mi viste bailar?”, lo cual era muy cierto ya que para ese entonces la carrera de bailarina de Madonna estaba olvidada. “Debo probar suerte, Dan, debo marcharme y si eso me convierte en una perra, pues bien, lo soy”, es lo que Madonna responde por última vez a su novio. Madonna partió hacia Paris, dejando los sentimientos de Dan a la deriva. Durante el tiempo que ella estuvo en Francia, mantenían con cierta regularidad correspondencia. Dan le contaba como iban las cosas con la banda y Madonna le contaba como iban las cosas en París; lo cual no había sido tan maravilloso como se lo imaginaba.
De hecho, la experiencia de Madonna en Paris, fue desastrosa, no hizo nada a nivel artístico y ella sentía que cada día de pasaba perdía el tiempo, así que un día decide regresar. Madonna estuvo en País 3 meses, desde mayo hasta fines de julio de 1979. Y así un día regresó a la puerta de Dan. Aquí comienza el segundo momento de la pareja, Madonna ya decidida a quedarse en New York y comenzar una carrera musical, retoma el romance con Dan el cual se volvió oficial. Madonna se muda a la Sinagoga donde vivían los hermanos Gilroy y así comienza su etapa de aprendizaje tanto a nivel musical como artístico.
Madonna participa como baterista “The Breakfast Club” y así se desarrollaron durante algún tiempo como grupo; sin embargo para 1980 Madonna necesitaba algo más. Ella quería despegar y sentía que detrás de una batería no lo lograría. Fue así como decide abrirse de la banda y sin más dar por finalizada la relación con Dan y formar su propia agrupación. Adiós Dan Gilroy y adiós “The Breakfast Club”.
Madonna y Dan Gilroy con «The Breakfast Club» en 1979Madonna y Dan en 1980
Dan continuó con el grupo durante algún tiempo más, incluyó a Stephen Bray (antiguo novio de Madonna) en la formación de la banda y siguieron tocando hasta fines de los 80s pero nunca llegaron tener un éxito. Gilroy luego se dedicó a la actuación protagonizando programas infantiles como Gordon Goose en “Mother Goose Rock n’Rhyme” y apareció como «Pete the Postman» en un episodio de una serie de principios de los 90s basada en «Mrs. Piggle-Wiggle».
En 2024, más de 43 años después, Gilroy, que pasó 34 años con su pareja Shelley Duvall hasta su muerte el 11 de julio, puso a la venta artículos de su época con Madonna en la subasta del 60º aniversario en el Centro de «Guernsey», el 25 de septiembre. “Estamos poniendo a la venta equipos muy valiosos”, le dice Gilroy a la revista «People», sobre las dos guitarras y la batería que estarán disponibles en la subasta. “Quiero decir, ella es una de las mayores estrellas de la historia y estos artículos musicales fueron los primeros que tocó: la guitarra con la que aprendió y con la que escribió todas sus primeras canciones… La batería que tocó durante un año entero y la tocó en CBGB. Quiero decir, son artefactos históricos de la cultura pop. Tienen cierta importancia cultural”, agrega.
El lote que Dan Gilroy puso a la venta se componía de una guitarra agústica «Carlo Robelli» modelo GS 72 hecha en Brasil valuada entre USD 50.0000-75.0000; una guitarra eléctrica «Rickenbacker» modelo 450 de 1965, valuada entre USD 100.000-150.000; una batería con valor estimado entre USD 30.000-40.000, un pequeño amplificador portátil y una serie de fotografías tomadas por él mismo de Madonna valuadas entre USD 800-5.000.
Si bien estos artículos son ciertamente especiales, no eran los únicos recuerdos de Madonna que se suponía que estarían a la venta. Gilroy también estaba dispuesto a vender cartas de amor escritas por Madonna hacia él cuando ella estaba buscando fama en Paris a mediados de 1979. Enterada de esto, Madonna no estaba dispuesta a dejar que sus cartas se hagan públicas y fue por eso que llegó a un acuerdo legal con Dan autografiando las guitarras a la venta a cambio de devolverle sus cartas “En su momento, ella fue a Europa y me escribió un montón de cartas, hermosas cartas de amor. Ella es muy reservada al respecto. Tiene un historial de no querer que la correspondencia se haga pública. Pero para mí, eran simplemente hermosas, muy poéticas. Así que, a cambio, las sacamos de la subasta, ella firmó el equipo y le devolví las cartas”.
En la entrevista que Dan dió a la revista «People», Gilroy también comentó que no habló con Madonna en décadas luego de la ruptura de aquella fogosa relación de apenas 18 meses de duración. Sin embargo, recuerda con cariño su tiempo, “fue maravilloso” y comenta que siempre supo que Madonna estaba destinada a volar por sí misma.
MADONNA Y DAN GILROY QUIEN DESPERÓ EN MADONNA EL INTERÉS POR LA MÚSICA
1979-1980
Dan Gilroy, un agradable, algo desprolijo músico/compositor/comediante cuyo vestuario de sombreros viejos y holgados sacos estaba en total sintónica con el extraño look de Madonna. No fue amor a primera vista. Ella encontraba a Gilroy “brusco” y él a ella, “deprimente”. Madonna y Dan Gilroy se conocieron en una fiesta a principios de 1979. Por entonces, Madonna estaba saliendo con el artista de grafitis Norris Burroughs. La relación entre Madonna y Norris ya venía decayendo cuando Dan se cruza en la vida de la joven. Según comentan no hubo un flechazo inmediato pero hubo algo en la actitud y los looks de ambos que causó una atracción mutua. Al poco tiempo, Madonna termina su relación con Burroughs y comienza un apasionado romance con Dan. “Estuvimos juntos esa noche y ella me llamó a la mañana siguiente y me dijo: ‘Vamos a The Cloisters’. Así que tomamos un autbús hasta allí”, contó Gilroy a «The Post».
Gilroy llevaba su cámara consigo y Madonna resultó ser un modelo a seguir. “Hizo todo tipo de cosas divertidas”, recordó sobre su primera cita, que quedó plasmada en aquellas fotografías. “Fingió rezarle a una estatua, se puso en fila detrás de un grupo de monjas, se tumbó en el asiento del autobús y pateó con las piernas en el aire. Quería hacerse notar y era muy expresiva. De hecho, después de que lo hizo, Madonna me dijo: ‘Solía pasar todo mi tiempo tratando de que me notaran. Ahora paso todo mi tiempo escondiéndome’”.
La relación entre ambos podríamos dividirla en dos períodos, uno, al inicio cuando recién se conocieron aproximadamente en abril de 1979. En esta etapa comenzaron a salir, tenía mucha atracción física y la idea de que Dan formara parte de un grupo musical («The Breakfast Club» que tenía con su hermano Ed) atraía mucho a Madonna. Gilroy se había entusiasmado demasiado con la relación y sobre todo con la idea de formar a Madonna desde el punto de vista musical ya que había comenzado a enseñarle a tocar instrumentos; sin embargo, algo puso un freno en la relación ya que para mayo de 1979, Madonna recibe un ofrecimiento de dos productores franceses para trabajar junto al éxito pop europeo Patrick Hernandez. Fue así como Madonna, a pesar de los pedidos de Dan para que se quedara en New York y siguieran la relación, sin dudarlo decide marcharse a probar suerte en París.
“Debo probar suerte, Dan, debo marcharme y si eso me convierte en una perra, pues bien, lo soy”. Madonna
Se dice que Dan le pedía que lo pensara, que en aquel país nunca tendría la posibilidad de ser estrella. Tuvieron una fuerte discusión mientras ella armaba su equipaje. El joven le recriminaba que estaba abandonando sus sueños de ser bailarina a lo que ella respondió: “¿Cuando fue la última vez que mi viste bailar?”, lo cual era muy cierto ya que para ese entonces la carrera de bailarina de Madonna estaba olvidada. “Debo probar suerte, Dan, debo marcharme y si eso me convierte en una perra, pues bien, lo soy”, es lo que Madonna responde por última vez a su novio. Madonna partió hacia Paris, dejando los sentimientos de Dan a la deriva. Durante el tiempo que ella estuvo en Francia, mantenían con cierta regularidad correspondencia. Dan le contaba como iban las cosas con la banda y Madonna le contaba como iban las cosas en París; lo cual no había sido tan maravilloso como se lo imaginaba.
De hecho, la experiencia de Madonna en Paris, fue desastrosa, no hizo nada a nivel artístico y ella sentía que cada día de pasaba perdía el tiempo, así que un día decide regresar. Madonna estuvo en País 3 meses, desde mayo hasta fines de julio de 1979. Y así un día regresó a la puerta de Dan. Aquí comienza el segundo momento de la pareja, Madonna ya decidida a quedarse en New York y comenzar una carrera musical, retoma el romance con Dan el cual se volvió oficial. Madonna se muda a la Sinagoga donde vivían los hermanos Gilroy y así comienza su etapa de aprendizaje tanto a nivel musical como artístico.
Madonna participa como baterista “The Breakfast Club” y así se desarrollaron durante algún tiempo como grupo; sin embargo para 1980 Madonna necesitaba algo más. Ella quería despegar y sentía que detrás de una batería no lo lograría. Fue así como decide abrirse de la banda y sin más dar por finalizada la relación con Dan y formar su propia agrupación. Adiós Dan Gilroy y adiós “The Breakfast Club”.
Dan continuó con el grupo durante algún tiempo más, incluyó a Stephen Bray (antiguo novio de Madonna) en la formación de la banda y siguieron tocando hasta fines de los 80s pero nunca llegaron tener un éxito. Gilroy luego se dedicó a la actuación protagonizando programas infantiles como Gordon Goose en “Mother Goose Rock n’Rhyme” y apareció como «Pete the Postman» en un episodio de una serie de principios de los 90s basada en «Mrs. Piggle-Wiggle».
En 2024, más de 43 años después, Gilroy, que pasó 34 años con su pareja Shelley Duvall hasta su muerte el 11 de julio, puso a la venta artículos de su época con Madonna en la subasta del 60º aniversario en el Centro de «Guernsey», el 25 de septiembre. “Estamos poniendo a la venta equipos muy valiosos”, le dice Gilroy a la revista «People», sobre las dos guitarras y la batería que estarán disponibles en la subasta. “Quiero decir, ella es una de las mayores estrellas de la historia y estos artículos musicales fueron los primeros que tocó: la guitarra con la que aprendió y con la que escribió todas sus primeras canciones… La batería que tocó durante un año entero y la tocó en CBGB. Quiero decir, son artefactos históricos de la cultura pop. Tienen cierta importancia cultural”, agrega.
El lote que Dan Gilroy puso a la venta se componía de una guitarra agústica «Carlo Robelli» modelo GS 72 hecha en Brasil valuada entre USD 50.0000-75.0000; una guitarra eléctrica «Rickenbacker» modelo 450 de 1965, valuada entre USD 100.000-150.000; una batería con valor estimado entre USD 30.000-40.000, un pequeño amplificador portátil y una serie de fotografías tomadas por él mismo de Madonna valuadas entre USD 800-5.000.
Si bien estos artículos son ciertamente especiales, no eran los únicos recuerdos de Madonna que se suponía que estarían a la venta. Gilroy también estaba dispuesto a vender cartas de amor escritas por Madonna hacia él cuando ella estaba buscando fama en Paris a mediados de 1979. Enterada de esto, Madonna no estaba dispuesta a dejar que sus cartas se hagan públicas y fue por eso que llegó a un acuerdo legal con Dan autografiando las guitarras a la venta a cambio de devolverle sus cartas “En su momento, ella fue a Europa y me escribió un montón de cartas, hermosas cartas de amor. Ella es muy reservada al respecto. Tiene un historial de no querer que la correspondencia se haga pública. Pero para mí, eran simplemente hermosas, muy poéticas. Así que, a cambio, las sacamos de la subasta, ella firmó el equipo y le devolví las cartas”.
En la entrevista que Dan dió a la revista «People», Gilroy también comentó que no habló con Madonna en décadas luego de la ruptura de aquella fogosa relación de apenas 18 meses de duración. Sin embargo, recuerda con cariño su tiempo, “fue maravilloso” y comenta que siempre supo que Madonna estaba destinada a volar por sí misma.
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