LA DIRECTORA CREADORA DE LOS VIDEOS MAS REPRESENTATIVOS DE LA MADONNA DE LOS 80
Mary Lambert es una de las figuras más influyentes, y a menudo subestimadas, en la historia del videoclip. Nacida en 1951 en Estados Unidos, comenzó su carrera en el ámbito del arte y la televisión, desarrollando una sensibilidad estética marcada por lo simbólico, lo provocador y lo narrativo. Antes de irrumpir en la cultura pop, trabajó en comerciales y proyectos audiovisuales donde ya dejaba ver una obsesión clara: contar historias a través de imágenes cargadas de significado. Su salto a la fama llegó en los años 80, en plena explosión de MTV, cuando el videoclip pasó de ser promoción musical a convertirse en una forma de arte. Fue en ese contexto donde su colaboración con Madonna resultó decisiva. Lambert no solo dirigió algunos de sus videos más icónicos: «Borderline», «Like a Virgin», «Material Girl» y «Like a Prayer», sino que ayudó a construir el lenguaje visual que definió a una generación.

Su estilo combina elementos cinematográficos clásicos con una fuerte carga simbólica: uso expresivo del color, referencias religiosas, narrativa fragmentada y una mirada audaz sobre la identidad y la sexualidad realizando piezas marcadas por la intención y un discurso contundente. En paralelo, Lambert expandió su carrera hacia el cine, destacándose con la adaptación de «Pet Sematary» (1989), basada en la obra de Stephen King, consolidándose también en el género de terror. A lo largo de las décadas siguientes continuó trabajando en televisión, cine independiente y videoclips, manteniendo una estética personal reconocible, aunque lejos del foco masivo que tuvo en su etapa con Madonna. En la actualidad, Mary Lambert es considerada una pionera: una directora que entendió antes que muchos que la imagen podía ser tan poderosa como la música misma. Su legado no está solo en lo que filmó, sino en cómo enseñó a mirar.
«Ella había lanzado un par de sencillos pop, pero Jeff quería posicionarla con un poco más de integridad y profundidad. Me presentó la canción ‘Borderline’ y me compró un pasaje en avión a New York para encontrarme con Madonna. Cuando oí su canción, pensé que era una cantante negra».
Mary Lambert
Desde el inicio, Lambert entendió algo esencial: Madonna no era solo una cantante, era un concepto en evolución constante y los videos serían el campo de batalla perfecto para construir (y destruir) identidades. La primera colaboración entre Mary Lambert y Madonna ocurre en 1984, cuando la Sire decide encomendar el videoclip de la canción «Borderline», la cual estaba siendo lanzada como cuarto single del disco «Madonna» en febrero de ese año. Después de ver el trabajo que la directora hizo para el video para la canción “As Above So Below” de «Tom Tom Club», Jeff Ayeroff, ejecutivo de la Warner Bros. decidió que era perfecta para realizar “Borderline”.
«Estudié Cine y Pintura en la ‘Escuela de Arte’ de Rhode Island a fines de los 70s. Tina Weymouth y Chris Frantz de ‘Talking Head’ era dos de mis amigos más cercanos en la Escuela. Luego de graduarme me mudé a Los Angeles y conseguí trabajo en el negocio de los efectos especiales. Me la pasaba dirigiendo efectos especiales para comerciales de lavadoras, mientras concurría a clubes punks y hacía mis propios films extraños. Entonces, en el ’82, vi un video musical: ‘Chuck E’s in Love’ de Rickie Lee Jones y pensé, ‘wow esto es como mis películas’; debería hacer videos musicales. No tenía idea del negocio en ese momento. Pensaba que iba a ser una artista y hacer videos abstractos. Era muy estúpida. Le pedí a Tina y Chris si podía hacer un clip para ellos, el que fue ‘As Above, So Below’ de su otra banda llamada ‘Tom Tom Club’. Cuando se lo llevé a Jeff Ayeroff de Warner Bros. me dijo: ‘es grandioso pero no nos sirve, porque ya no estamos promocionando ese disco’; sin embargo, él me dió otro trabajo para dirigir a una nueva artista llamada Madonna. Ella había lanzado un par de sencillos pop, pero Jeff quería posicionarla con un poco más de integridad y profundidad. Me presentó la canción ‘Borderline’ y me compró un pasaje en avión a New York para encontrarme con Madonna. Cuando oí su canción, pensé que era una cantante negra».


Arriba: las notas de filmación del video «Borderline» y Madonna junto a la directora
Con «Borderline», Lambert introduce algo que hoy parece obvio pero en 1984 era revolucionario: contar una historia emocional en un videoclip pop. El juego entre blanco y negro y color no es caprichoso. El blanco y negro representa lo crudo, lo real, lo vulnerable. El color, en cambio, es el mundo aspiracional, la fantasía de escape. Madonna aparece como una joven atrapada entre dos universos: el amor conflictivo y la promesa de ascenso, construyendo desde el inicio ese arquetipo que la acompañará siempre: la mujer que decide. Con este video, Madonna ya deja plantada la semilla que dejaría crecer en años posteriores: la identidad como performance.
«Al principio, debí rastrearla (esto fue mucho antes de los teléfonos celulares) y ella no era demasiado fácil de encontrar. Ella vivía en un departamento vació en el Upper East Side. Para ser sincera, parecía que nadie vivía allí. No había ningún mueble. Pero nos llevamos bien. Nos sentamos en el piso como dos amigas. Me dí cuenta de que ella era alguien especial y que sería divertido trabajar con ella. En ese momento ella se veía con cuatro o cinco chicos. Uno de ellos era un productor musical, Jellybean Benitez, pero él estaba muy celoso de todo y de todos. Era muy parecido al prototipo de Sean Penn. Él estaba convencido de que ella veía a otros chicos y de que no podría controlarla. Y estaba en lo cierto, con respecto a ambas cuestiones. Hablamos por un par de días sobre el video. A ella le gustaban mucho los chicos latinos y quería que el video se tratase de una historia de amor con un apuesto joven latino que sea parte de la escena urbana. Ella quería participar en el casting de los jóvenes. Ella iba a estar en Los Angeles, así que decidimos hacerlo allí. Yo conocía muy bien la zona del centro de la ciudad y sabía que había muchos bares y clubes de artistas. No hubo fórmulas. Ibamos inventando a medida que lo hacíamos. Cuando pasé el video para el manager de Madonna, Freddy DeMann, se puso histérico porque yo había combinado escenas en color con blanco y negro. Nadie había hecho eso hasta entonces. Me hizo pasarlo para toda la gente de su oficina y ver sus reacciones porque él creía que yo había pasado unos límites que no debía».
«El video se trata de dos jovenes que disfrutan de una vida y un amor simple de barrio. La chica se vuelve famosa, pero una discusión con quien la llevó a la fama hacen que ella regrese a su verdadero amor”.
Mary Lambert

Arriba: Madonna y Lambert en pleno rodaje de «Borderline»
Con «Like a Virgin», la fórmula se vuelve más audaz. Filmado en Venecia, el video mezcla iconografía romántica con una sensualidad explícita para la época. Lambert toma el concepto de “virginidad” y lo subvierte visualmente: Madonna en vestido de novia, sí, pero también descalza, libre, insinuante. El león, símbolo de poder y deseo, introduce una carga casi mitológica. Lambert recuerda de aquel verano en la bucólica ciudad: «Para ‘Like a Virgin’, Jeff Ayeroff dijo: ‘queremos hacer algo espectacular’. Y yo dije, ‘Vamos a Venecia!’. La idea de Madonna cantando sobre una góndola era lo más atrevido que podría pensar. Y Madonna lo aceptó, porque ella tenia todo ese tema con la Iglesia Católica y su herencia italiana. Se convirtió en una gran fiesta. Filmar en Venecia fue excesivo. Grabábamos durante el dia, comíamos en pequeños cafes y estábamos de fiesta con Madonna en el ‘Cipriani’ durante la noche”. Aquí nace la provocación inteligente de Madonna: no es escándalo vacío, es control absoluto del mensaje. La sexualidad deja de ser objeto para convertirse en herramienta narrativa.

Arriba: Madonna como una virgen recorriendo Venecia
En «Material Girl», a comienzos de 1985, Lambert y Madonna hacen algo brillante: crear un ícono mientras lo deconstruyen al mismo tiempo. El homenaje a Marilyn Monroe es evidente: el vestido rosa, los diamantes, la coreografía, pero el giro narrativo es lo que eleva el video. Mientras la performance muestra a una Madonna glamorosa y superficial, la historia paralela revela su rechazo a ese mundo vacío. El resultado es un comentario ácido sobre la fama, el dinero y la percepción pública. Madonna no es la “chica material”… pero tampoco va a impedir que lo creas.

Arriba: Madonna y Lambert en pleno rodaje de «Material Girl»
Y entonces en 1989 llega «Like a Prayer«, el punto de quiebre. El manifiesto de Lambert, un video que no solo rompió límites sino que los pulverizó y los hizo desaparecer. Religión, sexualidad, racismo, culpa y redención se entrelazan en una narrativa cargada de simbolismo, polémica y controversia. Cruces en llamas, estigmas, una figura de santo negro erotizada: cada imagen fue dinamita cultural. La reacción fue inmediata: boicot, censura, ruptura con Pepsi, pero también consolidación definitiva de Madonna ya no como solo una estrella pop sino como una artista capaz de generar debate global.

Lo que Mary Lambert aportó no fue solo dirección técnica. Ella aportó una mirada que supo traducir la ambición conceptual de Madonna en imágenes que no pedían permiso. Juntas entendieron antes que nadie que el videoclip podía ser: cine en miniatura, manifiesto ideológico, estrategia de marketing y, sobre todo, construcción de identidad Sin Lambert, Madonna habría sido enorme; con Lambert, fue inevitable. Hoy, en una era saturada de contenido, estos videos siguen sintiéndose peligrosos, elegantes y, sobre todo, relevantes. No envejecieron: se convirtieron en referencia porque cuando una artista encuentra a la directora adecuada, ocurre algo raro. No hacen videos. Hacen mitología.

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